Una vez que hemos identificado los problemas de un sitio web, llega una de las partes más importantes de cualquier proyecto: decidir qué vamos a hacer, por dónde vamos a comenzar y cuánto tiempo necesitamos para hacerlo.
Puede parecer algo sencillo, pero en la práctica no siempre lo es.
Generalmente, cuando un cliente me contacta, sabe que necesita mejorar algo en su página web, pero no necesariamente tiene claro qué trabajos deben realizarse primero.
A veces quiere cambiar el diseño, incorporar nuevas funcionalidades o comenzar a utilizar una plataforma cuanto antes, sin saber que existen aspectos técnicos que debemos resolver previamente.
Y es completamente comprensible. El cliente no tiene por qué conocer todos los procesos que intervienen en el desarrollo y funcionamiento de un sitio web.
Precisamente por eso considero que una buena planificación permite organizar el trabajo, establecer prioridades y evitar complicaciones que podrían haberse previsto desde el principio.
No todo tiene la misma prioridad
Imaginemos que una empresa tiene una página web que lleva varios años funcionando sin recibir mantenimiento adecuado.
El diseño necesita actualizarse, algunos componentes presentan errores y la plataforma utiliza versiones antiguas de determinados plugins o herramientas.
El cliente probablemente quiera comenzar por lo que puede ver: mejorar la apariencia de su página.
Sin embargo, antes de modificar el diseño, quizás sea necesario actualizar la plataforma, realizar respaldos o resolver problemas que podrían afectar el desarrollo de las nuevas funcionalidades.
De poco sirve implementar cambios sobre una estructura que todavía presenta fallos importantes.
Por eso, después del diagnóstico, organizo los trabajos según su importancia y las necesidades particulares de cada proyecto.
Hay problemas que requieren atención inmediata, otros que pueden resolverse durante el desarrollo y algunos que perfectamente pueden esperar.
No se trata de hacerlo todo al mismo tiempo, sino de saber qué necesitamos resolver primero.
Definir qué vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer
Una vez identificadas las prioridades, el siguiente paso es establecer un plan de trabajo.
Aquí es donde defino qué cambios se necesitan, qué recursos vamos a utilizar y cuáles son los tiempos estimados para realizar cada tarea.
También reviso si existen dependencias entre los diferentes trabajos.
Por ejemplo, puede que una nueva funcionalidad parezca relativamente sencilla, pero que para implementarla primero necesitemos actualizar algún componente, modificar parte de la estructura del sitio o resolver un problema de compatibilidad.
Son situaciones que conviene identificar antes de comenzar.
Y algo que considero especialmente importante es explicarle al cliente qué vamos a hacer, por qué es necesario y cuánto tiempo podría tomar.
Para mí, la planificación no debería convertirse en una lista de tareas técnicas que solamente entiende el desarrollador.
El cliente también debe tener claridad sobre lo que se está haciendo en su proyecto y qué puede esperar de cada etapa.
Cada proyecto necesita su propia planificación
No es lo mismo desarrollar una página corporativa desde cero que modernizar un sitio existente o realizar el mantenimiento de una plataforma que ya está funcionando.
En algunos casos podemos aprovechar gran parte de la estructura actual. En otros, necesitamos reorganizar contenidos, actualizar componentes o desarrollar nuevas funcionalidades.
También hay proyectos donde debemos prestar especial atención al rendimiento, la accesibilidad, la seguridad o la estructura técnica que permite a los buscadores rastrear e interpretar correctamente el contenido.
Por eso no creo que exista una única forma de abordar todos los proyectos.
La planificación debe responder a las necesidades reales del sitio web, no a una lista de soluciones que aplicamos automáticamente a todos los clientes.
Y aunque definamos un plan desde el principio, también debemos tener cierta flexibilidad.
Durante el desarrollo pueden aparecer situaciones que no eran evidentes en el diagnóstico inicial. Cuando eso sucede, lo importante es evaluar cómo afectan al proyecto, explicar las alternativas y ajustar lo necesario antes de continuar.
Tener claridad antes de comenzar
Una vez definidos los trabajos, sus prioridades y los tiempos estimados, tenemos una base mucho más sólida para avanzar.
El siguiente paso puede ser optimizar un sitio existente, desarrollar una nueva plataforma, implementar funcionalidades o establecer los procedimientos necesarios para mantener un sistema funcionando correctamente.
Lo importante es que esas decisiones ya no se estén tomando de manera improvisada.
Una planificación clara también ayuda a establecer expectativas, organizar los recursos disponibles y reducir el riesgo de realizar trabajos innecesarios.
Para mí, planificar un proyecto web significa tener claro qué necesitamos hacer, por qué debemos hacerlo y cuál es el orden más adecuado para llevarlo a cabo.
Porque antes de comenzar a modificar una página o desarrollar nuevas funcionalidades, conviene asegurarnos de que todos sabemos hacia dónde vamos y qué necesitamos para llegar allí.